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The article "El primer mapa 3D de la Vía Láctea" published in Investigación y Ciencia

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By: C. Jordi, E. Masana

Journal: Investigación y Ciencia, Nº 510, march 2019

Language: ES

The article on the ESA's Gaia space mission by Carme Jordi and Eduard Masana, researchers from the Barcelona Gaia team at the Institute of Cosmos Sciences UB, has been published on March in the journal Investigación y Ciencia.

La misión Gaia, de la ESA, ha cartografiado con una precisión sin precedentes 1300 millones de estrellas de la galaxia. Sus resultados están cambiando la forma de ver y entender nuestro entorno cósmico.

¿Cómo se formó la Vía Láctea? ¿De dónde proceden las estrellas que la componen? ¿Cuáles son sus propiedades? Para responder a estas preguntas, a finales de 2013 la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzó al espacio el satélite Gaia, una de las misiones astronómicas más ambiciosas de los últimos tiempos. Tras cuatro años de observaciones y análisis, en abril de 2018 el consorcio Gaia hizo público un monumental catálogo que incluía la posición, la paralaje, el movimiento, el color y el brillo de más de 1300 millones de estrellas. La enorme cantidad de objetos cartografiados, sin parangón en la historia de la astronomía, y la exquisita precisión de los datos han comenzado a transformar buena parte de lo que creíamos saber sobre nuestra galaxia y los procesos de evolución estelar.

El escenario aceptado hoy en día para explicar la creación de galaxias es jerárquico: a lo largo de la historia del cosmos, las galaxias de menor tamaño van uniéndose entre sí para formar otras cada vez mayores. Estos procesos de mezcla pueden prolongarse durante millones de años y, en la actualidad, pueden reconstruirse a partir de las órbitas y las propiedades de las estrellas individuales de una galaxia. Ello se debe a que las estrellas procedentes de una galaxia que en su día fue engullida presentarán hoy características y movimientos que permiten conocer su origen. Así pues, la mejor forma de inferir el pasado de la Vía Láctea pasa por cartografiar, con la mayor precisión posible, el movimiento, la distancia, la edad y el contenido químico de tantas estrellas como podamos. Tal es el objetivo de la misión Gaia.

El análisis de los datos de Gaia ya nos ha brindado varias sorpresas. Hemos aprendido que, hace unos 10.000 millones de años, la Vía Láctea colisionó y se fusionó con otra galaxia cuatro veces menor. Y que, en época mucho más reciente, el paso de una galaxia enana desencadenó la perturbación de las órbitas de numerosas estrellas del disco que aún podemos observar. Tanto la cantidad como la precisión de los nuevos datos están permitiendo analizar los procesos de evolución estelar como nunca antes, y ya han revelado algunos tipos de estrellas no predichos por los modelos teóricos. Más allá de nuestro entorno cósmico más inmediato, las mediciones de Gaia están revelando la dinámica de su halo difuso de estrellas y la de las galaxias enanas que nos rodean. Y esta ola de nuevos hallazgos no ha hecho más que empezar. El análisis de los datos proporcionados hasta ahora por la misión Gaia y los que están por venir mantendrán ocupados a los astrónomos durante décadas.

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